El Pernales en la Sierra de Alcaraz: la historia real, su muerte y el eco de la leyenda cerca de Vianos

El Pernales en la Sierra de Alcaraz: historia completa, muerte y leyenda

Cuando se habla de El Pernales, muchas veces se repite antes la leyenda que la historia. Y sin embargo conviene empezar por lo básico: Francisco Ríos González no era un hombre de Vianos ni de Alcaraz. Nació en Estepa, en Sevilla, el 23 de julio de 1879, y creció en una Andalucía rural dura, pobre y profundamente desigual, el caldo de cultivo en el que el bandolerismo tardío todavía podía prender.

Su fama no nació porque fuera un forajido cualquiera, sino porque llegó en un momento en que el viejo mundo del bandolerismo estaba ya desapareciendo. Por eso su nombre quedó fijado como el de uno de los últimos grandes bandoleros andaluces. Robos, persecuciones, huidas y una cierta admiración popular entre parte del mundo campesino fueron agrandando su figura, hasta convertirlo en leyenda.

Ese contraste importa mucho. Porque la memoria popular tendió a convertirlo en una especie de justiciero montaraz, pero las fuentes locales que hoy lo recuerdan no ocultan que fue también un personaje violento y temido. Eso obliga a mirar su historia con la cabeza fría: ni héroe limpio ni simple caricatura.

Su relación con la Sierra de Alcaraz pertenece sobre todo al tramo final de su vida. Huyendo de la Guardia Civil, llegó a estas tierras acompañado por Antonio Jiménez Rodríguez, el Niño del Arahal. Ahí es donde la historia de un bandolero sevillano se cruza con la memoria de esta comarca albaceteña.

La muerte de El Pernales ocurrió el 31 de agosto de 1907, en el paraje de Las Morricas, junto al Arroyo del Tejo, en término de Villaverde de Guadalimar. Allí se produjo el tiroteo en el que cayeron muertos tanto Pernales como el Niño del Arahal. La autopsia posterior situó la muerte entre las dos y las tres de la tarde.

Después, los cuerpos fueron llevados primero a Villaverde, donde quedaron expuestos públicamente, y al día siguiente fueron trasladados a Alcaraz, donde se practicó la autopsia y se formalizó la identificación. Por eso Alcaraz quedó unida para siempre a esta historia, y por eso hoy su tumba sigue formando parte de la memoria local.

¿Y Vianos? Aquí conviene escribir con cuidado. No aparece un episodio local tan claramente documentado como el de Villaverde o Alcaraz. Lo prudente es hablar de Vianos como parte del mismo paisaje serrano y de la memoria actual del Camino del Pernales, que incluye las etapas Salobre–Vianos y Vianos–Alcaraz.

Así se entiende mejor su lugar en esta historia: no como escenario principal probado de su biografía, sino como parte real de la geografía donde el final de El Pernales se convirtió en relato comarcal.

Si has llegado hasta aquí y quieres añadir una versión familiar, una matización o simplemente tu opinión, vuelve a este post y déjala en los comentarios.

Creado y editado por Miguel Delgado Paris · El Jardín de Vianos
👍 Si te gustó, déjanos un like en Facebook: Facebook